viernes, 23 de junio de 2017

Bono a cien años

Tengo un conocido que se llama Gustavo, un tipo bastante culto y capaz, pero también muy ingenuo y extremadamente pequeño burgués. A eso habría que sumarle que es prácticamente inerme desde lo ideológico, o sea, no tuvo nunca ninguna formación política. Incluso se jacta de ser antipolítico… y antiideológico. Eso hace que no tenga herramienta de análisis de la realidad política. Todo lo mencionado, junto, implica que queda prácticamente inerme frente a la propaganda de los medios de la hegemonía comunicacional. Fíjense si será inocente que se la pasa diciendo que los medios “sólo reflejan la realidad”… Jajajajaja.

Yo trato de no discutir con él porque es demasiado fácil y capaz que lo hago sentirse un poco nabo, se pone mal. Desde hace un tiempo trata de evitarme, tan es así que me bloqueó en Facebook…

Para muestra les dejo esta conversación que tuvo con un amigo en común, Carlitos, que es un poquito más avispado.

Carlitos: El gobierno nos endeudó a 100 años.
Gustavo: Me imagino que debe ser para hacer alguna obra crucial.
Carlitos: NO. 
Gustavo: … (cri cri).
Carlitos: Ejem!
Gustavo: (no sabiendo qué mas decir intenta un manotazo de ahogado). Ok, viendo el buen concepto que logra el gobierno de Macri, a diferencia del de los Kukas, debió obtener una muy buena tasa de interés.
Carlitos: No, al revés. Vamos a pagar bastante más que, por ejemplo, Mexico. Mexico va a pagar dos puntos y algo menos, anual. Imaginate, en un siglo, eso implica más de un 200% MÁS.
Gustavo: … (cri cri).
Carlitos: Ejem!
Gustavo: … (cri cri).
Carlitos: … (¿?). (Lo interroga con la mirada. Gustavo no es un tipo de quedarse callado y alguna justificación siempre trata de encontrar para lo que hace el gobierno actual).
Gustavo (luego de un largo silencio tratando de encontrar algún argumento): ¿Estás seguro que no es para financiar alguna obra crucial para el desarrollo del país?
Carito: Totalmente. No hay ninguna obra prevista.
Gustavo: … (cri cri)
Carito: Ejem!
Gustavo: … (cri cri)
Carito: … (¿?). (Lo interroga con la mirada. Gustavo no es un tipo de quedarse callado y alguna justificación siempre trata de encontrar para lo que hace el gobierno actual).

Finalmente:
Gustavo: ¡Huy, disculpá, se me hace tarde para llegar al super!

Carito se queda inmóvil, primero lo mira con asombro y después sonríe y se va.

En realidad, el préstamo (como los anteriores 100.000 millones de dólares de deuda que generaron en apenas un año y medio de gobierno) es para financiar el déficit fiscal y la emisión y pago de Lebacs. O sea, bicicleta financiera. Los fondos en dólares entran, y compran Lebacs. Hasta ahí, Gustavo diría “…es una gran herramiento del gobierno para captar dólares”. 

El problema es que, por ejemplo, si un financista compra lebacs por un millón de dólares, a los 6 meses el financista los vende y obtiene mucho más, algo así como 1.122.500. Y, como por otra herramienta del gobierno actual puede sacar hasta 5 millones de dólares por mes (¡CADA PERSONA!), esto implica una fuga neta de 245.000 dólares, de cada millón invertido/año. Unos 50.000.000.000 de dólares se han fugado del país en este año y medio por esta vìa y otras similares.

O sea, esta deuda, que vamos a pagar nosotros, nuestros hijos y nietos… y hasta nuestros bisnietos, es solamente para financiar la fuga de dólares y el enriquecimiento desmedido y fraudulento de la gente del gobierno, sus familiares, amigotes y demás deudos.



Esteban Cámara
Santa Fe, 22 de junio de 2017

lunes, 19 de junio de 2017

Protección

Debió haber sido allá por 1992. Nos bajamos del colectivo en la esquina de JJ Paso y Primero de Mayo con mis dos hijos de 4 y 3 años, o algo así. Para cruzar la avenida les tomé de las manos: Martín a mi derecha y Matías a mi izquierda y cuando llegamos a la vereda no se las quise soltar. 

Me di cuenta de que el que estaba siendo protegido, ahí, era yo.


Esteban Cámara
Santa Fe, 18 de junio de 2017

sábado, 13 de mayo de 2017

El pasillo de las fotos que oscilaban con el viento

Nunca había ido a la ex Esma, ese antro del horror de los años '70. Allí estuvieron desaparecidos miles de argentinos durante la última dictadura militar. Fueron torturados, algunas chicas parieron horas antes de que las tiren de un avión al Río de la Plata, seguramente en llanto por dejar atrás un pedacito de amor. Otro rehén, otra víctima. 

Pasó una vez. Y cientos.

Allí los condenados sin juicio escucharon los gritos de sus compatriotas festejando los goles argentinos que nos permitieron salir campeones del mundo por primera vez en el estadio de River, 1978. Ellos también gritaron. Fuera de las torturas, fuera de las quemadas con la brasa del cigarrillo de las hienas humanas que allí los tenían, fuera de la picana que recorría sus cuerpos, de los bofetones, de las violaciones, de los miembros quebrados por gusto y perversión gritaron los goles. Gritaban de argentinos, gritaban de alegría en medio de su tragedia inenarrable. Gritaban de empatía con ese pueblo que los ignoró, que quiso ser ciego, que tardó demasiado en despertar.

Finalmente, en octubre de 2015 pude ir. Me tomé el tren y me bajé en la estación que está a unas 10 cuadras para ir caminando con mi pareja.

Apenas entramos, fuimos a lo que había sido el Liceo Naval, una escuela secundaria. Al vernos en el hall, una señora que allí trabaja, creo que hermana de un desaparecido, nos empezó a contar. Yo me horroricé de que allí en la escuela, seguramente los niños escuchaban los alaridos del horror de "capucha" y "capuchita", cercanos, a menos de cien metros. Allí en las capuchas estaban detenidos y siendo torturados jóvenes no mucho mayores que ellos. Nada de eso les importaba a eso horripilantes sujetos.

La señora entonces nos llevó a un pasillo en donde estaban expuestas las fotos de cientos o miles de compañeros desaparecidos que habían pasado por ese antro. Las láminas, en blanco y negro, tipo documento, pendían tomadas con cordeles de sus esquinas superiores. Una corriente de viento que entraba por unas claraboyas hacía bambolear esos retratos de gente joven, mujeres y hombres, niños... raramente alguien de más de 40 años. En su balanceo por la brisa, producían un leve murmullo, como pedidos de auxilio sin esperanza. 

Empecé a llorar de golpe, casi como un volcán, incontenible. La garganta se me cerraba y en lo alto del pecho parecía que me crecía una masa rígida. Me descompuse. Nuestra guía se dió cuenta y nos sacó de allí al patio. Supo que no podría seguir la recorrida, dijo que me entendía. Mi pareja es cubana, no entendía nada.

Luego de un rato en el patio, sentado bajo los árboles, me calmé.

Capucha y capuchita estaban cerradas. Bueno, menos mal: hubiera sido casi suicida entrar.

Al salir nos fuimos caminando cerca de un kilómetro por avenida del Libertador hacia el centro.

Yo miraba los edificios de enfrente y pensaba si los torturadores al terminar su siniestra labor irían a sus casas a besar a sus hijos, si los ayudarían en sus tareas. Si colaborarían, al menos, en levantar los platos de la mesa. No me cabía en la cabeza que se pudiera hacer lo que ellos hicieron. En mi Argentina, un país que prácticamente no tuvo guerras, no tuvo odios. Un país bendecido por los elementos, de fértil suelo y clima moderado.

Pocos meses después leía el calvario de la hija de un torturador de allí. No, no ayudaban, no daban cariño ni siquiera a sus hijos. Eran perversos, inhumanos y torturadores incluso en sus casas.

Ayer leía lo que contaba la hija de uno de los mayores chacales de la represión y hablaba de lo mismo: jamás recibió cariño por parte de su padre, sólo golpes e insultos, desprecio, presión permanente e inhumana. Hasta se había cambiado el nombre. Ser hija de semejante sádico le cagó la vida, pero la resiliencia puede más y hoy empezó a ir a las marchas contra la impunidad, que cada vez son más numerosas. Ni siquiera el poder de fuego de los medios hegemónicos y su prédica mentirosa puede con el rechazo que sembraron esos malditos en nosotros.

Este pueblo no olvida: ¡Adonde vayan los iremos a buscar!



http://www.revistaanfibia.com/cronica/marche-contra-mi-padre-genocida/



Esteban Cámara
Santa Fe, 13 de mayo de 2017.

sábado, 6 de mayo de 2017

Mis Vecinos

Uno de mis vecinos es abogado, otro es contador, otro es maestro mayor de obras y construye y/o arregla viviendas por las inmediaciones con su pequeña empresita. 

Yo los escuché quejarse desde hace 2, 5, 7 años. Quejarse de los robos, de los planeros, de los piquetes (menos de uno, no del del campo, claro), del populismo, de la shegua, del impuesto a las ganancias, de que no podían comprar dólares y mucho más. Todos votaron a Macri, lógico.

“Ahora sí”, decían. “Se respira libertad”, “Cómo cambió este tipo el clima del país, hay alegría”, decían en diciembre de 2015. “Resultó ser un genio, este tipo”, agregaban. Se codeaban, sonriendo mientras me gozaban con la mirada. 

Cuando devaluaron se alegraron, salieron corriendo a comprar dólares. Supongo ahí que se dieron cuenta de que no tenían tantos pesos como para comprar muchos dólares a ese precio. En realidad pudieron comprar apenas un 70%, o menos, de lo que hubieran podido antes, en los tiempos en los que se quejaban de que tenían encima el peso dictatorial de un gobierno populista y su omnipresente AFIP. Pero con menos trámites. Seguramente miraron con envidia a los terratenientes (esos sí no viven en mi barrio) beneficiados por la baja de retenciones a la exportación, que de repente cambiaron la 4x4 y, pensaban justificadamente, que podían aprovechar mucho mejor el límite de compra irrestricto de 2 millones de dólares.

Cuando abrieron la importación se abrazaban en la vereda del barrio, imaginando la de cosas que podían comprar. Pero los precios no bajaron mucho. Es más varios subieron. ¿La gente despedida?, decían, “¡a mí que me importa!”. “Seguro son ñokis”, (con k), o “negros de mierda. “Yo lo que quiero es tener un Iphone como mi primo que vive en Los Ángeles”, decía el Contador. No mencionaba que el primo limpiaba piletas.

De los aumentos de nafta, luz y gas no decían mucho. De los precios de todo, enloquecidos, un poco se quejaron. Pero ya no le echaban la culpa a Moreno y al gobierno, como antes. Dejaron de ser expertos en el precio del pepino en Chile y del osobuco en Kirguistán. Ahora parece que ‘descubrieron’ que a los precios los aumentan los empresarios…

El primero que empezó a sentir el cambio fue el constructor. Lo empecé a ver a cada rato por el barrio. cuando antes salía a trabajar con las primeras luces y volvía ya de noche. El auto que él calculaba cambiar a principios de este año, sigue ahí. Y con la misma abolladura. Claro, varios de sus clientes se quedaron sin trabajo y se le paralizaron más de la mitad de las obras. Parece que tuvo que despedir a la mitad de la cuadrilla.

Después me llamó la atención que el Contador cambió su viejo teléfono celular no por un Iphone, sino por uno chino (no me preguntes la marca), de gama media. Escuché a la esposa rogarle al verdulero, nerviosa: parece que varios de los clientes eran PYMES afectadas por la importación. Varias se fundieron. El tipo luego desapareció del barrio: parece que a la guita la había puesto en la bicicleta financiera de un trucho que se fugó (hay un runrún de que está en Panamá). El contador le quedó debiendo hasta a la niñera, no sólo al verdulero, al almacén, al del taller mecánico que le tuneó el auto. Y a muchos más. Malvendió ése mismo auto nuevo, un Corolla, para cubrir una deuda antes de que lo caguen a palos y a la semana desapareció del barrio. 

La esposa del contador, docente, se tuvo que poner a dar clases particulares para poder pagar la luz y el gas. Sí, esa misma que antes se quejaba del impuesto a las ganancias hasta cuando saludaba. La que le metía k a todo: “kaka”, “kuka”, “kukukaka” y te miraba de arriba como si fuera oligarca. Ahora, ya sola, lleva las hijas en bicicleta a la escuela, olvidate del transporte escolar. Jah, ¡hasta va a las marchas pidiendo aumento de sueldo para poder salir de la franja de ingresos de pobreza!

Al abogado lo ví hace un par de días en el súper haciendo malabares para llegar a cubrir con varias tarjetas de crédito un carrito de compra que antes, con el anterior gobierno, estaba muchísimo más lleno. Pobre, uno de sus clientes era el contador, otro el arquitecto. Otros varios eran los dueños de esas mismas Pymes que se fundieron por la apertura de las importaciones. Encima le desvalijaron la casa y al otro día tuvo que ir a atender en su estudio con bermudas y remera gastada. Decí que este verano es largo.



(Ah, al primo del contador lo deportaron, ni el Iphone le dejaron traer. Tampoco el auto, apenas unos cientos de dólares. Pero eso es otra historia.)




Esteban Cámara
Santa Fe, 05 de mayo de 2017

Sobre la violencia polìtica de los décadas del 60 y 70 en Argentina

Hoy se vuelve a poner de moda aquello de "también la subversión mató gente".

No me voy a ocupar hoy del análisis de la oportunidad del surgimiento de la violencia política en la Argentina que arranca desde el asesinato de Dorrego o incluso antes, o del bombardeo de Plaza de Mayo en 1955 o de los 18 años de proscripción del Peronismo.

No, como dije hace mucho, lo vuelvo a decir y lo voy a seguir diciendo tantas veces como sea necesario: ¿nunca se preguntaron por qué no se juzgaron aquellos hechos "subversivos", ni siquiera en tiempos de la dictadura, cuando tenían la concentración de todos los poderes del estado: ejecutivo-judicial-pseudolegislativo (CAL)?

¿Jamás se preguntaron por qué hubo juicios en su momento y en cambio prefirieron asesinar, secuestrar, torturar, violar, robarles los hijos y los bienes, ocultar sus restos, tirarlos vivos desde aviones, etc? Y no sólo no hubo juicios porque los militares mataron a los sospechosos, a los testigos, a los vecinos y desaparecieron las pruebas. Directamente, jamás les importaron ni los juicios, ni las víctimas.

Lo dijo bien claro Videla poco antes de morir cagando en el inodoro de la celda a la que fue condenado a cadena perpetua por miles de secuestros y asesinatos: Había que disciplinar el país. Y eso significaba quitarles a los trabajadores los derechos que habìan recuperado con el Peronismo, apropiarse de empresas y robar todo lo posible, forzando de nuevo la balanza del poder todo lo que fuera posible hacia el establishment.


Esteban Cámara

Expertos en precios

¿Qué se hizo de los expertos en precios?


Hace entre 2 y 6 años, diariamente, me topaba con algún experto en el precio del rabanito en Chile o del caracú en Kirguistán. Estaban realmente indignados de que valieran, ponele, un 10% menos que acá. A mí me intrigaba eso, no entendía por qué les parecía tan maravilloso que existiera alguna diferencia.

Hoy, 2017, donde los precios DE TODO (gas, electricidad, nafta, carne, trigo, electrónicos, etc.) están realmente por las nubes, ya no saben más nada de precios. Ninguno de ellos habla de precios comparativos en el exterior.

También hace un tiempo me preguntaba que pasó con aquellos fanáticos de Brasil y de Dilma Rousseff que asolaban las oficinas entre los años 2009 y 2011. En esos años, Dilma era usada para denostar a Cristina, presentando a la presidenta brasileña como un modelo de tolerancia y respeto por el pensamiento diferente. Claro, ya para 2013 empezó a ser objeto, Dilma, del ataque de la jaurìa de medios al servicio de los intereses del establishment y de los yanquis que recibieron la orden de socabar su gobierno y posibilitar el golpe parlamentario que la despojó de su cargo. De pronto, sin la menor explicación y coherente con el momento comunicacional mencionado, desapareció el amor y la admiración que le tenían esos argentinos que menciono y dejaron de idolatrarla. Parecieran no tener un pensamiento propio.

Claro, ahora me doy cuenta de lo que pasa con los "expertos en precios": el programa de anoche ya no les dice qué deben decir en estos temas. Son gente que tiene la subjetividad expropiada. Se la han entregado, 'per se', al sistema de medios de comunicación. Ellos les dicen el día anterior qué deben decir, de qué deben burlarse, a quien deben odiar. Y lo peor de todo, es que se la han regalado, se han auto expropiado de su capacidad de interpretación del mundo. Y por nada.


http://www.diarioregistrado.com/economia/una-prueba-mas-de-la-estafa-que-sufren-los-argentinos-con-los-precios_a5902a942fc34787c07f71e0e


Esteban Cámara

jueves, 13 de abril de 2017

El indignómetro II

¿Saben una cosa?: Está reapareciendo algo que ya me molestó hace un tiempo, el indignómetro.

Que si a Micaela Si, que si a Araceli No. Que la vìctima blanca, que la víctima negra. En aquel tiempo fue, creo, los muertos de gaza contra los muertos de Paris. En fin.

Me parece una soberana pelotudez y, peor aún, una forma de devaluar algunas reacciones y, en definitiva, que nadie se caliente por nada. O bien decirle a los demás por qué deben reaccionar.

A esto ya lo había criticado en una nota de este blog llamada "No se indigne sin indignarse antes". Decía allí: Juguemos a ver quién la tiene más larga (a la indignación).

Me estoy refiriendo al femicidio de Micaela García y a la desaparición de Araceli Fulles. En cuanto a Micaela, algunos textos que he leído recientemente critican la enorme reacción de la gente a su martirio: la postulan como la víctima "blanca". Micaela sería la víctima "blanca" por militante, porque tenía el mejor promedio (no sé si esto es cierto, me enteré precisamente por una indignometrista) y que patatín y que patatán. La contraponen a la, según los indignometristas, víctima "negra": Araceli, porque (siempre según la vertiente indignométrica) esta última sería drogadicta, juerguista y de mal entorno. 

Pero, capaz que yo vivo en una dimensión paralela, porque yo vi una cantidad de estigmatizaciones contra Micaela. Tantas, o más como contra Araceli.

Tal vez una forma de explicar la diferencia que hay hasta ahora es que Micaela ya apareció y de la peor manera posible. Esperemos que no sea el caso de Araceli. O sea, no se puede comparar.

Aparte, me chupa un huevo que una haya sido el mejor promedio y que la otra se drogue, si es que ambas cosas son ciertas.

Creo que uno de los efectos de esta forma particular de indignometría, no sé si buscado o no, es que se pierde el eje de que estamos hablando de un femicidio confirmado y un posible ataque. Y de que todo esto sale del machismo, del patriarcado.

Ahora, y aquí viene lo paradojal: ¡UNO SE ENTERA DE POR QUÉ ES "TAN INJUSTO", PRECISAMENTE POR LOS INDIGNOMETRISTAS! Entonces, ¿quien es el que estigmatiza?





Esteban Cámara

sábado, 8 de abril de 2017

Poema por Micaela

Yo la vi a Micaela: tenía una sonrisa 
de un millón de dientes.

Yo la vi a Micaela, aunque vos dijiste: 
no me representa.

Yo la vi a Micaela trabajando 
por los que menos tienen. 
Vos mirabas Tinelli.

Yo la vi a Micaela militando por los derechos 
de ella y de todos.
Vos dijiste: otra choripanera.

Yo la vi a Micaela: llevaba una remera 
con la cara de Evita.

Yo no voy a ver nunca el cuerpo de Micaela
convertido en despojo de un degenerado,
juez, y de otro degenerado,
asesino, convertido en objeto
del patriarcado.

Yo la vi a Micaela, tenía otra remera. Decía:
NI UNA MENOS.



Esteban Cámara
Santa Fe, 8 de abril de 2017

Marcha ... ¿Por la democracia?

El primero de abril de dos mil diecisiete en varias ciudades argentinas se hizo una marcha autodenominada "En defensa de la democracia y las instituciones".

Yo necesito que alguien me diga quién está amenazando la democracia y las instituciones. 

¿O lo que están diciendo es que las manifestaciones de los últimos días fueron antidemocráticas, o que la expresión de los que son contrarios a este gobierno es un menoscabo a la democracia o un ataque a las instituciones? Me parece patológicamente dictatorial y antidemocrático que esta gente piense así. 

Y, realmente, la presencia de Cecilia Pando entre los organizadores, junto con las expresiones pro dictadura militar y de menoscabo o burla o veladas agresiones para con los que han luchado y lo siguen haciendo por los derechos humanos que hicieron muchos asistentes a la manifestación lo confirma.

Esa invocación de un peligro supuesto es una de las coartadas perfectas de la psicología pasivo-agresiva para poder atacar al otro.

Esto está en línea con expresiones como, por poner un ejemplo, lo que dijo no hace mucho otra "defensora de la institucionalidad" de que fulano "No debería hablar por ser kirchnerista". Estas expresiones son cuasi dictatoriales y concurren evidentemente al propósito de censurar y acallar a los que piensan diferente. Lo mismo respecto de expresar que los que hacen paro o concurren a las movilizaciones de izquierda van por un mísero chorizo. Lo que buscan es, sencillamente, que los que pensamos diferente de lo que marca la hegemonìa cultural burguesa nos quedemos callados y no hablemos ni nos manifestemos.

Si quieren defender a su gobierno, perfecto. Hagan una marcha en su defensa, justificando el ajuste, en pro de los aumentos de gas, de electricidad y de la baja de las retenciones a los exportadores. Y de los despidos y de la apertura de importaciones, de la baja de los impuestos a los artículos de lujo, etc. 

Nadie está amenazando la democracia ni las instituciones, salvo ustedes, los que hambrean, enriquecen más a los poderosos, despiden,.



Esteban Cámara

jueves, 16 de marzo de 2017

Defensa de lo público

Antes que nada quiero pedir disculpas, tal vez sea un día en el que estoy particularmente nulo. Yo sé que lo que voy a escribir es políticamente muy incorrecto. No, peor aún: es totalmente antipolítico. Pero no puedo dejar de notar que muchos docentes se acordaron de defender la educación pública recién ahora que les bajaron los sueldos.
Porque cuando había un gobierno que triplicó el presupuesto de educación lo resistieron histéricamente: le exigieron 35% de aumento con una inflación del 25% (Baradel, ¿te acordás?). Bueno, el karma es una perra: ¡hoy te dan 18% de aumento con una inflación de 42!
Porque son los mismos docentes que le hicieron la guerra a un gobierno que le aumentó tanto los sueldos que algunos terminaron pagando impuesto a las ganancias. Claro, ellos se pasaron por el culo el aumento y protestaron por el impuesto. ¿Y de dónde te creés que sale tu sueldo si no de los impuestos? Sé que no todos los docentes llegaron a pagar impuesto a las ganancias, pero también vi que la mayoría se basó en ese supuesto para oponerse acérrimamente al gobierno anterior, aún cuando sean de los que hoy no tengan ni para prender el aire acondicionado con 45º de temperatura.
La educación pública se defiende a través de los sueldos docentes, es cierto, pero también defendiendo a los gobiernos que fortalecen lo público y sabiendo NO VOTAR por la oligarquía. ¿O te creíste que votando a los oligarcas te convertías en uno de ellos? Ja ja. Ah, cierto, te habían prometido que no ibas a pagar impuesto a las ganancias. Y bueno, a eso lo están cumpliendo. No llegarás a sobrepasar la línea de pobreza, pero no vas a pagar ese odioso impuesto que la yegua te hizo pagar.
Me consta que no todos los docentes votaron a Macri. En mi familia y entorno hay toneladas de personas conscientes de su clase. Pero sí sé que la mayoría de ese colectivo lo hizo.
¿Cómo lo sé? Porque leo comentarios de diarios y redes sociales, porque me meto, investigo en lugares que no me gustan como un deber militante de escuchar al otro. Porque escucho lo que dicen los docentes de mis hijos. Porque los mismos docentes de mi entorno lo dicen. Porque los escasos maestros de mi amistad que son pobres pero derechosos hablaban con el convencimiento de quien sabe que encarna la posición de la mayoría de sus compañeros.
Se lucha por la educación pública fortaleciendo gobiernos que defienden a lo público, marchando, militando, luchando, laburando bien y creando VALOR PÚBLICO. Y también criticando y pidiendo correcciones a los errores. Pero, por sobre todas las cosas hay una pequeña rendija en donde no hay que equivocarse: esa en donde metés un sobre con un voto adentro.
Por último: todos los trabajadores, sean o no docentes, se merecen un salario digno.
Suerte, nos vemos en las marchas en defensa de lo público, del pueblo. Bah, espero verte esta vez.



Esteban Cámara
Santa Fe, marzo de 2017