sábado, 29 de septiembre de 2012

El país de los imbéciles


Se trata de un país nuevo: Imbecilina.

Muchos de sus habitantes, imbéciles es el gentilicio, votan a políticos que espían los teléfonos de sus ciudadanos, pero no a escondidas: ¡Lo hacen bien a la vista de todos! Tampoco les importa que quien ellos votaron haya vaciado de recursos los hospitales y los techos de las escuelas les caigan en la cabeza a sus hijos. Están orgullosos de ser imbéciles.

Otros imbéciles votan a payasos que no tienen ni media idea de política, salvo la de liberar a monstruos asesinos encarcelados después de mucha lucha contra la impunidad de la que disfrutaron hasta hace no mucho tiempo.

La mayoría de los imbéciles odian a un gobierno que bajó la desocupación del 30% al 7% y la pobreza del 60% al 8%. Parece que odiaran todavía más a ese gobierno porque le dio trabajo a 5.000.000 de obreros industriales. Para qué hablar del odio que les da a los imbéciles que 3.000.000 de personas se hayan podido jubilar, a pesar de haber aportado irregularmente a la seguridad social.

Algunos imbéciles que recién hace poco consiguieron un trabajo se mofan y luchan por inhabilitar las políticas de subsidio a los desocupados, beneficio del cual disfrutaron hasta ayer.

Los pequeños comerciantes imbéciles se quejan de las restricciones a la importación porque quieren venderles baratijas fabricadas en el extranjero a sus muchos clientes obreros industriales. Añoran las políticas de apertura económica que tendrían a esas mismas personas (ya no obreros) a las puertas de su negocio, pero no para comprarle, sino para robarlo o pedirle una limosna.

Los empleados imbéciles despotrican contra una inflación del 20 % anual, seguramente añorando cuando no había inflación porque ellos no competían por los productos a la venta, dado que no ganaban nada o le pagaban en billetes de “Monopoly”.

Los imbéciles odian a muerte a un Secretario de Comercio cuyo único pecado es hacer que los productos de consumo masivo cuesten en su país 20% menos que en los países circundantes. Los imbéciles repiten un discurso ajeno, el de grandes empresarios que están en guerra con el país.

Los imbéciles del campo despotrican y no ven las horas de que gobierne alguien que les baje las retenciones, así les licúe las ganancias a menos de la mitad abaratando las divisas extranjeras. Prefieren ganar mucho menos, pero sin compartir nada.

Los imbéciles se dicen apolíticos, pero hacen ruidosas y agresivas manifestaciones políticas con cacerolas y pancartas nazis. Desean la muerte, insultan, discriminan y agreden a periodistas, mientras dicen ser víctimas de una dictadura que no les permite libertad de expresión. Se quejan de las restricciones a las compras de dólares y a la importación de artículos suntuarios. No parecen darse cuenta de que gracias a esas políticas, los obreros pueden comprar en sus comercios, o ser clientes de sus estudios o pacientes de sus consultorios. Ya se olvidaron de que la irrestricción de aquello produjo la desocupación, el hambre, las ollas populares, los saqueos y las muertes entre compatriotas por un paquete de fideos. En su pretendido apoliticismo ignoran ferviente y fielmente que son convocados por un partido político que, de llegar al poder, llevaría al desastre aquel al país, nuevamente.

Los imbéciles deliran de odio contra el uso de los fondos jubilatorios para fomentar el consumo, la industria, el comercio, el empleo. Querrían que a esa plata la pusieran bajo el colchón, como hacen los ignorantes. No saben, o no les importa, que la plata en el colchón no da dividendos, ni fomenta la economía.

Gran parte de los imbéciles plañen por la libertad de genocidas aberrantes, secuestradores de niños, torturadores y asesinos, legítimamente juzgados y encarcelados.

Algunos se mofan de la lucha de las madres de plaza de mayo, parodiando su pañuelo y agregándoles leyendas imbéciles.

Las imbéciles, enfundadas en tapados de piel, dicen pasar hambre o llevan a sus empleadas a golpear las cacerolas por ellas, para no esforzarse.

Por suerte, el país de los imbéciles es una minoría dentro de otro país más grande y más sabio. 

Pero ojo, si Imbecilina se extiende, algún día puede ganar las elecciones un mafioso que va a liberar a las hienas, va a abrir la economía, va a fundir las empresas y dejar a millones en la calle. Claro, va a tener a aquellas bestias recién liberadas de su lado para meterles bala y/o desaparecer a los recientes desocupados imbéciles que se animen a protestar, tarde. Esas hienas seguramente van a asesinar, como en los setenta, a los hijos de los imbéciles que sean lo suficientemente lúcidos para oponerse a sus políticas y, en todo este desastre, el mafioso va a tener de su lado el silencio de los periodistas imbéciles comprados por los grandes empresarios y sus capitanes…

Cualquier semejanza con la coincidencia es pura realidad.



Modificado del original publicado en Facebook el 26 de julio de 2011
Esteban Cámara
Santa Fe, 29/09/2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Por qué socialismo?

Albert Einstein escribìa en un artículo publicado originalmente en Monthly Review, New York, mayo 1949:

"¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana --como es bien sabido-- ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó "la fase depredadora" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y --si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos-- son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"

Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -- exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos -- que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos -- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -- no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción --es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional-- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré "trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción -- aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro". La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia
?


Esto decía el hombre más inteligente, tal vez, del siglo XX. El artículo fue desclasificado por la revista al mes siguiente en un claro intento por ocultar cualquier mensaje contrario al capitalismo, cosa que no debiera sorprender a nadie, lo hacen contínuamente.

Es interesante la acertada prevención de Einstein por el centralismo y el burocratismo que terminó asfixiando a la URSS, junto con el totalitarismo estalinista. El centralismo extremo lleva fácilmente a frenar las innovaciones científico-tecnológicas, cosa muy notoria para un científico. 

Socialismo y ecología

El mundo se encamina a una (o varias) crisis ecológicas: Calentamiento global, problemas de acceso al agua, desertificación, empobrecimiento de la biodiversidad, etc. La causa de esto es la gula del capital, la depredación de los recursos. La lógica del capitalismo es maximizar la ganancia individualizada, así que es imposible que, dentro del paradigma capitalista, se le pueda poner freno al sobreconsumo de la naturaleza. La única forma de salvar al mundo de estas catástrofes es por la vía del socialismo. Es cierto que en tiempos de la URSS tambien se produjeron catástrofes ambientales, pero eso se debió al excesivo centralismo y al estalinismo, además de que la URSS tendía a actuar "en espejo" con USA. Tales cosas no hay por qué repetirlas y no sólo por motivos ambientales.

A esto, lógicamente, no se lo visualizaba tan claramente en 1949, pero este planteo de regulación ambiental del socialismo (expresado por Chávez hace muy poco: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/chavez-ratifica-que-capitalismo-es-modelo-depredador-humanidad/) perfectamente puede basarse en los argumentos de Einstein ("La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal" ... "El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática").


 Esteban Cámara

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Monumental Nino



Aquel hombre de pequeña estatura física, zaherido, perseguido, envejecido, abandonado, rengo, muere el 27 de abril de 1935 recién liberado de ocho años de cárcel en donde dejaron manifiestamente que su enfermedad (mal de Pott, una forma extrapulmonar de la tuberculosis), se agrave. Eran los tiempos del fascismo de Mussolini, que así se libraba de uno de sus más importantes enemigos ideológicos. 


Antonio Gramsci, el más importante filósofo marxista del siglo XX, había nacido en Cerdeña apenas 46 años antes en el seno de una familia extremadamente pobre cuyo padre estaba encarcelado por motivos económicos.

La importancia de "Nino" Gramsci es crucial en estos tiempos y se puede resumir en el concepto de Hegemonía, en el rechazo del quietismo de esperar el inevitable agotamiento del capitalismo y en la invitación para que cada uno ejerza como intelectual crítico. La primer revolución marxista se produjo precisamente en un entorno que violaba los postulados marxistas, en un país no industrializado y de los más atrasados de occidente. Este fenómeno alteró la concepción de muchos intelectuales respecto de las estrategias para el socialismo posible. Gramsci es fundamental porque re-piensa el socialismo desde un país desarrollado de occidente, metido de lleno en el siglo XX y con antecedentes (Gramsci e Italia) de praxis obrera revolucionaria.

En sus años de prisión y luego de años de lucha para que le permitan escribir, Nino escribe 32 cuadernos, en total más de 2800 páginas de pensamientos desordenados y brillantes.





Sobre la Hegemonía


Ciertas ideas de izquierda le atribuyen la causa de la dominación del modo de producción capitalista a sus aparatos represivos. Este es un punto central del error ideológico del foquismo, por ejemplo. También de cierta concepción hiper rígida estructuralista de la sociedad capitalista que postulaba que bastaba matar a un simple agente de policía para que el sistema se empezara a derrumbar, que, según yo recuerdo esgrimía algún grupo maoísta allá por los '70. 

Gramsci argumenta, con total y rotunda razón que si así fuera, el capitalismo sería mucho más fácil de vencer. En realidad, el principal sustento del capitalismo es la hegemonía cultural, el relato que el sistema implanta diariamente en los cerebros de niños, jóvenes y adultos. En esta construcción cultural es fundamental el rol de la iglesia, la escuela y los medios de comunicación. De la misma forma, al instaurar un sistema de predominio proletario, de ninguna manera se deben descuidar los resortes de producción de discurso cultural. También a la producción artística se debe interrogar en este sentido, agregaría yo si es que Gramsci no lo dijo. El rol propagandístico del cine, su construcción de imágenes y sentido, enemigos y amigos y "destinos manifiestos" por ejemplo, es crucial en la hegemonía cultural yanqui.

Por último, es fundamental en la Argentina de nuestros días, entender que la batalla cultural, la batalla por la asignación de sentido, por las voces y los posicionamientos, por los intereses y representaciones de los medios de comunicación audiovisuales y gráficos es la más importante. Para esto estamos esperando la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Re-visionando a Marx y Lenin por la vía de Gramsci me atrevo a expresar que lo que hay que instituir no es una dictadura del proletariado, sino una democracia con hegemonía cultural proletaria, la única democracia posible con igualdad.

Tácticas

Gramsci, admirador como el que esto escribe de Maquiavelo, considera que el partido revolucionario debiera ser la encarnación de aquel "Principe" magistralmente esbozado por el genial florentino. Según el genial Nino (y aquí, literalmente, empiezo a gozar), Maquiavelo aparenta escribir para los ‘príncipes’, pero en realidad, a juicio de Gramsci, lo hace para educar a las masas populares, mostrarles la realidad de la política, cuya concepción queda despojada de su costado de supuesta realización de un ideal moral, para pasar a ser concebida como un proyecto de construcción de poder.

Maquiavelo escribió libros de “acción política inmediata”, no escribió una utopía en la que se contemplara un Estado ya constituido, con todas sus funciones y sus elementos conformados. En su tratamiento, en su crítica del presente, manifestó conceptos generales, que por lo tanto se presentan en forma aforística y no sistemática, y expresó una concepción del mundo original, que podría también ella llamarse ‘filosofía de la praxis’ o ‘neo-humanismo’ en cuanto que no reconoce elementos trascendentales o inmanentes ¨[...] sino que se basa toda ella en la acción concreta del hombre que por sus necesidades históricas actúa y transforma la realidad ¨[...] Maquiavelo lo reconduce todo a la política, o sea al arte de gobernar a los hombres, de obtener su consenso permanente, o sea de fundar “grandes estados. ..” Cuadernos de la cárcel II, p. 343 Edición crítica del Instituto Gramsci a cargo de Valentino Gerratana, en la edición castellana de Ediciones Era, México.

Tiene razón Gramsci en esto porque si, como dice en el prólogo de El príncipe, Maquiavelo le dedica la obra “Al Magnífico Lorenzo de Médicis” a modo de oferta de servicios, ¿Para qué publicar un libro?, con una carta hubiera bastado. La publicación implica un intento subyacente de comunicar sus ideas a todos, ya sean nobles o plebeyos.

El moderno Príncipe, el mito-Príncipe no puede ser una persona real, un individuo concreto; puede ser sólo un organismo, un elemento social en el cual ya tenga inicio el concretarse de una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción. Este organismo ha sido ya dado por el desarrollo histórico y es el partido político, la forma moderna en que se resumen las voluntades colectivas parciales que tienden a convertirse en universales y totales..." Cuadernos II, p. 343 (Edición citada).





Hace poco publiqué en este blog una nota sobre Maquiavelo: Reivindicando a Maquiavelo, pueden verla a modo de ampliaciòn. 



En lo que hace específicamente al parlamentarismo demoliberal, Nino se vale de la caracterización que hace Rosa Luxemburgo de la Socialdemocracia alemana (Reforma y Revolución y otros escritos), para entender qué camino no tomar. Busca, a través de los Consejos de Fábrica (superador de la sumisión a la legalidad salarial de las comisiones internas fabriles, que no cuestionan el status quo) a quienes trata de convertir en protagonistas estratégicos del proceso revolucionario italiano, construir la autonomía, la iniciativa política independiente de los trabajadores. Los trabajadores, bajo una conducción socialdemócrata, reformista, quedarían subordinados al burocratismo y atrapados en un esquema demoliberal burgués.


Relacionado con lo anterior, Gramsci rechaza al sindicato en cuanto garante del orden patrón-empleado y reducido a la negociación de las condiciones de la venta de la fuerza de trabajo y, en tal sentido, participan y refuerzan las relaciones de fuerza del modo burgués.. 

Los obreros sienten que el complejo de “su” organización se ha convertido en un aparato tan enorme que ha terminado por obedecer a leyes propias, implícitas en su estructura y en su complicado funcionamiento, pero extrañas a la masa que conquistó conciencia de su misión histórica de clase revolucionaria. sienten que su voluntad de poder no logra expresarse, en un sentido neto y preciso”, Antonio Gramsci en “Sindicatos y Consejos” (l) L´Ordine Nuovo, 11 de octubre de 1919.

Gramsci y el "inevitable agotamiento del capitalismo"

 Gramsci ataca la pretensión de exponer cada fluctuación de la política y de la ideología como una expresión inmediata de la estructura. Considera que debe ser combatida teóricamente como un infantilismo primitivo, o en el terreno práctico con el testimonio auténtico de Marx. La tendencia general en Gramsci, tal como muestra esta definición, es claramente antideterminista y antieconomicista. No se trata para él de adoptar “posiciones correctas” frente a las variaciones de las “condiciones objetivas” sino de tomar la iniciativa política, de darle la “primacía” a ese plano de la praxis humana.





Conformarse con esperar la llegada de la inevitable debacle del capitalismo lleva a los movimientos revolucionarios al quietismo, a actuar como furgón de cola de los movimientos y partidos liberales o al más craso oposicionismo, al par de abandonar el análisis de la situación y el planteo y realización de estrategias y tácticas de acción.




Los intelectuales de clase: El saber y el sentir, unidos. 

Afirma Gramsci la necesidad de que todos los humanos seamos intelectuales críticos y que para entender una sociedad hay que conocer a fondo al menos sus últimos cien años de historia. Para Gramsci comprender es la resultante de “saber” sumada a “sentir”. No sirven los intelectuales que suelen "saber", pero no sentir y, encima, están separados de los otros, obreros y pueblo en general que “siente” pero no comprende. El objetivo es la constitución de una intelectualidad “orgánica” para aspirar a una transformación revolucionaria, a construir hegemonía que se exprese en una ‘reforma intelectual y moral’ y en la generación de una “voluntad colectiva nacional-popular”.




PS: Pido disculpas por la humorada de la etiqueta que usé, pero cuando etiqueto a algún artículo como "Filosofía" no lo lee nadie.





 
Fuentes: Rebelión, Wikipedia y otras.





Esteban Cámara

sábado, 22 de septiembre de 2012

La flor de la canela (adaptación)

En esta entrada le presento una adaptación mía de la canción de Chabuca Granda, "La flor de la canela" y se la voy a dedicar a una Concetta, nombre italiano que se pronuncia Concheta. Una Concetta que puede ser ... cualquiera.

La flor de Recoleta


Déjame que te cuente, Concetta,
Déjame que te diga la gloria
De un pueblo liberado
Del hambre y la dependencia.

Déjame que te cuente, Concetta,
Ahora que estás caliente con el dólar,
Ahora que nos deseas la muerte,
Que en los noventa se fundía tu abuelo.

Pancartas de los nazis e insultos a Cristina
Airosa cacerola, la flor de Recoleta.
Derramaba desprecio y a su paso dejaba
Aromas de amargura que su pecho incubaba.
De Palermo a Núñez, Magnetto a pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de cacerola, 
recogía el insulto de la gorda de al lado y al aire lo lanzaba,
Del Soho a Recoleta.

Dejame que te cuente, Concetta,
¡Ay!, Deja que te diga, Concetta, mi pensamiento.
A ver si así despiertas del sueño, del sueño que entretiene, Concetta, tus pensamientos.

Aspira de la hermosura que da el amor del pueblo,
Adornado con jazmines, matizando su aventura,
Alfombra de nuevo el puente y engalana Recoleta,
Que el pueblo acompañará tu paso por la consciencia.



Música de Chabuca Granda, La flor de la canela.

Esteban Cámara

jueves, 20 de septiembre de 2012

Las manos de Víctor Jara

Che, 16 de septiembre: ¿No te bastaba con el golpe de 1955 y la noche de los lápices?, ¿Vendrás otra vez envuelto en desgracias y sufrimiento?


Aquel dìa de 1973, después de destrozarle las manos a culatazos, mataron a golpes y disparos de fusil (44 disparos encontraron en la autopsia, lo que indica un mínimo de tres asesinos) a un detenido indefenso. Luego de días de torturas, quemaduras de cigarrillos y golpes, lo mataron. No sin antes partirle las manos a culatazos, lo mataron, esas mismas manos de tocar la guitarra, de escribir sus poemas. 



Fue en el Estadio Chile (pequeño estadio cubierto, no confundir con el Estadio Nacional), ubicado en la parte oeste de Santiago de Chile, donde los carroñeros de Pinochet habían hecho su nido y llevaban a los prisioneros provenientes de la Universidad Técnica.



Ese ser luminoso, de profundo compromiso social y abierta sonrisa, era el autor de Te recuerdo Amanda, Juan sin tierra, El derecho de vivir en paz (dedicado al pueblo de Vietnam, agredido por el imperio más asesino y terrorista que haya visto el mundo), Plegaria a un labrador y Paloma quiero contarte, entre otras.



Victor Lidio Jara Martínez Jara era hijo de campesinos de la zona del Ñuble y tenía cuarenta años.



Los militares de Pinochet, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Pedro Barrientos Núñez, Hugo Sánchez Marmonti, Roberto Souper Onfray, Raúl Jofré González, Luis Bethke Wulf y Mario Manrique fueron algunos de los posibles cobardes asesinos o cómplices.


Ni siquiera en ese carnaval del horror dejó Víctor de dar testimonio:



"Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!"



(Texto escrito en un pedazo de papel por Víctor Jara y sacado del estadio a escondidas por un compañero que salió libre)



Según compañeros de vejámenes, en ningún momento Víctor se olvidó de su compromiso y poco antes de morir se arriesgó aún más para avisarles a sus compañeros respecto de un posible informante de los milicos que se estaría haciendo pasar por detenido.


Cuentan algunos que unos años antes del golpe (1969), Víctor Jara se había presentado en una escuela (la por supuesto muy católica Escuela Saint George) y cantado Preguntas por Puerto Montt, en donde interpelaba al gobierno del hipócritacristiano (o democrata cristiano, ya no sé cual es el nombre verdadero de ése partido existente en varios países) Eduardo Frei y a su Ministro del Interior Edmundo Pérez Zújovic. Allí estaba presente el futuro oficial Edwin Dimter. En la masacre de Pampa Irigoin, Puerto Montt (3 de marzo de 1969) los carabineros asesinaron a 11 personas, entre ellas un niño. Eran personas humildes que habían ocupado un terreno improductivo con fines de lograr su expropiación y así conseguir terreno para sus hogares, todo de acuerdo a la legalidad vigente en Chile. 


Luego de cantar aquella canción Víctor Jara, que había sido seminarista, fue apedreado, insultado y hostigado por un sector de los alumnos, ciertamente muy cristianos y rubios.


"Usted debe responder, Señor Pérez Zújovic, 
por qué al pueblo indefenso contestaron con fusil. 
Señor Pérez, su conciencia, la enterró en un ataúd 
y no limpiará sus manos toda la lluvia del sur"
cantaba Víctor en aquel tema.

Víctor había sido director artístico de Quilapayún y compañero de música de Violeta Parra y sus hermanos, embajador cultural del gobierno de Salvador Allende y también era dramaturgo, investigador y profesor universitario. Precisamente estaba en la Universidad Técnica del Estado cuando una partida policial-militar que sitiaba y bombardeaba el campus universitario lo detuvo el 12 de septiembre, junto con muchos otros profesores, personal y estudiantes.


Pinochet llevó adelante una de las dictaduras más sanguinarias y represivas de todo el mundo, cuya constitución, aprobada en un plebiscito fraudulento, sigue vigente.


¿Habrá algún momento de la historia en que la gula del dinero permita que viva el canto de los ruiseñores?





Videos de canciones interpretadas por Víctor Jara:

Preguntas por Puerto Montt 
Paloma quiero contarte
Plegaria a un labrador
Te recuerdo Amanda 


Enlace a un completo artículo


Esteban Càmara

En respuesta a las cacerolas


Como se ha pedido reiteradamente por parte de los sectores afines a los caceroleros argentinos que se manifestaron el jueves 13/09/12, voy a intentar analizar sus expresiones con la mayor objetividad posible por parte de un sujeto.

En primer lugar, recopilo de los diversos medios de prensa y de las fotos subidas a internet un listado completo, a saber:

1. Reclamos contra la inseguridad.
2. Reclamos relacionados con el impuesto a las ganancias.
3. Reclamos en contra de deficiencias en el transporte urbano.
4. Reclamos contra la inflación.
5. Reclamos por defectos en el sistema de salud.
6. Contra las restricciones a la compra de dólares.
7. Contra las restricciones a la importación de artículos, generalmente suntuarios.
8. Acusación de no republicanismo de este modelo, en un pañuelo que parodia el de las madres de plaza de mayo.
9. Reclamos en contra de las ayudas sociales.
10. Contra la corrupción (alegada).
11. Conta la dictadura (alegada).
12. Contra el abuso de la cadena nacional (alegado).
13. Deseos de muerte e insultos a la presidente.
14. Consignas nazis y otras discriminaciones por raza.
15. Reivindicación de genocidas
16. Reclamos por hambre (“En barrio Norte también tenemos hambre”).

Análisis

Lo no expresado

Siempre me resulta interesante buscar, en los discursos, los elementos faltantes. Dentro de esta panoplia de reclamos probables o improbables, es importante destacar aquellos pedidos que no se han expresado, pero que fueron constantes en casi todos los restantes momentos históricos de la relación gobierno-pueblo. En este sentido, falta el reclamo por trabajo, por comida (a excepción del punto 16, por un cartel en hoja A4 con letras de impresora y esgrimido por una mujer de mediana edad y de evidente clase media-alta: evidentemente un chiste … y de mal gusto) y por vivienda, anteriormente los más escuchados.

En primer lugar, está claro que el origen de clase de los caceroleros es ajeno por completo a estos reclamos en particular, pero es evidente que, al menos los dos primeros (trabajo – comida) han desaparecido de cualquier expresión multitudinaria y popular. El reclamo por la vivienda sigue existiendo y la falta de ella es un problema realmente preocupante y de difícil resolución. Insisto, no es un problema mayoritario en el sector social que se analiza aquí. Peor aún, conociendo por mi historia personal el carácter exclusivo de determinadas pertenencias barriales y de clase, el sólo hecho de enunciar este problema podría acarrear la mirada desaprobatoria del resto del grupo, o eso seguramente podría temerse.

De los enunciados existentes 

Voy a ir agrupándolos para su análisis, excluyendo el punto 16 por razones de seriedad.

a) Los puntos 13, 14 y 15 representan expresiones de odio o pertenecen a un espectro ideológico ultraderechista y por lo tanto reprobable y reñido con la democracia. El método de evaluación que habitualmente uso consiste en, en primer lugar, adjudicarle validez al postulado la, para luego explorar sus causas y posibles efectos. Finalmente, de ser falaz a mi juicio, así lo consigno. Prima facie, una consigna apologética del delito, discriminatoria o manifiestamente contraria a cualquier posibilidad de convivencia es imposible de analizar con tal método.

b) Los reclamos sobre defectos alegados

Respecto de la corrupción, las pruebas se deben remitir a la justicia y no tiene sentido analizar sobre supuestos. 

Respecto del carácter dictatorial alegado para este gobierno el mismo es contradictorio con la posibilidad de expresarlo sin represalias, tal como se dio. Asimismo, las constantes ofensas, acusaciones y ataques a los miembros del gobierno efectuadas por cierto sector de la prensa y que no son represaliadas por ninguna vía demuestran un estado de la libertad de expresión previamente nunca visto en nuestro país. Paradójicamente, estos virulentos reclamantes por la libertad de expresión han golpeado duramente a todo aquel periodista que consideraron pensar diferente de ellos. Por estas dos causas, este reclamo es infundado.

En lo que hace al abuso de la cadena nacional, alegado por los manifestantes, es cuestión opinable. A mí me parece la única forma de que la población conozca los actos y objetivos de gobierno dada la política hostil, tergiversadora e invisibilizadora de los enormes grupos económicos que manejan los medios mayoritarios. Pero bueno, estamos en democracia y si les parece excesiva recurran al parlamento para que le ponga límites al gobierno en el uso de la cadena oficial. Así funcionan las instituciones, cosa que un defensor de las mismas debiera conocer.

c) Punto 9

La queja respecto de las ayudas sociales requiere una disquisición compleja. Dudo que haya un solo país en el mundo en donde, existiendo grupos marginalizados, no exista alguna forma de ayuda social. No obstante, cierto pensamiento liberal arguye que la ayuda social es negativa respecto de la pujanza económica porque la gente que aporta (pudiente “gracias a su dinamismo y/o capacidad”, según consideran quienes expresan este concepto) en algún momento se cansarían de crear riqueza y querrían vivir sin “hacer nada” como aquellos que se supone que viven de la ayuda social.
Por otra parte, el sector quejoso sospecha que la ayuda social es la causa excluyente del abrumador triunfo en las urnas del gobierno (producido 10  meses atrás) con un 55.4% de los votos.
La argumentación relativa a este punto requiere de un minucioso análisis:

1- Es opinable que las clases medias y altas sean más dinámicas o trabajadoras que las clases bajas. Para mí, que conozco las “villas” como pocos pero a su vez fui criado en un barrio cogotudo, es exactamente al revés. Uno ve a la pueblada salir masivamente de las villas antes de las seis de la mañana, en sus bicicletas y retornar recién a la tarde, sudorosos y cansados. En los barrios acomodados, en cambio, la salida de la gente se produce más tarde y vuelven más temprano, casi invariablemente en sus coches, siempre limpitos y perfumados, sin mayores muestras de esfuerzo. Ya a su nacimiento, la acumulación de bienes y medios de producción por parte de las familias pudientes hace que sus hijos partan adelantados en la carrera de la subsistencia.
2- Nadie “vive” de la ayuda social, es obvio (por su monto) que ésta es sólo un complemento que en el mejor de los casos apenas supera el nivel de subsistencia. Al resto se lo ganan con su esfuerzo.
3- El ánimo “trabajador” o no de las personas viene dado por su carácter inherente. Jamás supe de una persona trabajadora que deje de trabajar por causa de la situación de un tercero.
4- La ayuda social sirve para atenuar un poco, sólo un poco, las diferencias de origen mencionadas en el punto 1. La competencia laboral es casi imposible de adquirir cuando la gente proviene de los sectores más desposeídos, se cría en ambientes violentos, sin agua potable, con malas escuelas y con enorme dificultad de acceso a la salud. Para poder minimizar estas diferencias casi insalvables de supervivencia es imprescindible un rol activo del estado. Si se deja al liberalismo en total libertad de acción la acumulación de algunos sectores, termina desposeyendo a los otros hasta de lo más indispensable, hasta del agua. Y si hubiera una forma de cobrar por el aire también lo harían, en desmedro de los pobres.
5- En lo que hace a la acusación de chantaje asistencialista del éxito eleccionario voy a analizar el funcionamiento del producto más vituperado de la ayuda social, la AUH. Este beneficio se otorga al padre o encargado de todo menor de 18 años que carezca de empleo registrado (y su cónyugue o el otro progenitor también esté en esta situación). En rigor, es un derecho otorgado a los menores y para lo cual el padre debe garantizar su concurrencia a la escuela y a los controles de salud y vacunaciones obligatorias. En este sentido es una prestación absolutamente transparente, universal y demostrable en cuanto al cumplimiento de los requisitos por parte de los beneficiarios. Aquí es imposible sospechar de partidismos o clientelismo. El acceso y consulta del beneficio y sus requisitos se pueden hacer por internet y todo el procedimiento es absolutamente abierto, verificable y demostrable. 
6- Respecto de lo de chantaje, baste decir que existe el voto secreto. 

d) Punto 8 (Acusación de no republicanismo de este modelo, en un pañuelo que parodia el de las madres de plaza de mayo)

Acá hay que hacer, necesariamente, una diferencia. En lo que hace a la burla al pañuelo de las madres de plaza de mayo, que es un símbolo de dolor y de lucha fiel, paciente, lúcida y pacífica, me repele y me dificulta un análisis concienzudo. Por ello, estuve tentado de pasarlo al nivel de las respuestas a) “análisis imposible por repugnancia”, pero creo que la primer parte del postulado, la acusación de república desaparecida, sí merece una respuesta. Pasando a la otra parte de la expresión, el republicanismo es un paradigma de estado en donde prima el derecho establecido y/o la voluntad del pueblo por sobre los deseos de los monarcas. A este respecto, nada del funcionamiento del estado puede ser antirrepublicano, salvo los decretos de necesidad y urgencia (DNU), establecidos desde hace décadas y que de todas maneras pueden ser revertidos en la legislatura, poder del estado que ha venido funcionando ininterrumpidamente desde 1983. Si fuera el caso de que se alega un uso abusivo de los DNU, les pido que vean una estadística comparativo de cantidad de DNU emitidos en los distintos gobiernos. Tampoco existe avasallamiento del poder judicial por parte del ejecutivo y la corte suprema de justicia, ha incrementado notablemente su independencia y la calidad de sus integrantes respecto del período anterior. Entonces, concluyo, es absolutamente reñida con la objetividad la acusación de desaparición (sí, nada menos) del republicanismo desde 2003 (comienzo del gobierno de Néstor Kirchner).

e) Respecto de las quejas a las restricciones a la libertad de lujo

Argentina es uno de esos raros países (fuera de USA) en los que mucha gente ahorra en dólares. Se puede argüir en defensa de ésta costumbre que sucesivos gobiernos se apropiaron del ahorro de la gente por la vía de la inflación o los manotazos a las cuentas bancarias. Ahora bien, desde octubre del año pasado, ciertos sectores (tenedores de divisas extranjeras y productores primarios aliados con medios de comunicación y periodistas contrarios al gobierno) iniciaron una apuesta especulativa en contra del peso con un doble propósito: Conseguir, de producirse una devaluación, potenciar sus finanzas, maximizar los ingresos de los sectores de producción primaria (básicamente el sector agroganadero) y provocar el disgusto del resto de la población. Este doble objetivo, económico y político, tiene como beneficiarios potenciales a una parte ínfima de los argentinos. Lamento las restricciones, pero entiendo que son tremendamente necesarias.
Respecto de las restricciones a las importaciones lo primero que hay que entender es que el mundo está en crisis, especialmente europa y estados unidos. Esto origina un excedente de mercancías que buscan colocarse como sea. Nuestra producción industrial prácticamente partió de cero en 2003 y sus bases cambiarias y de calidad son muy débiles, lógicamente. La producción industrial significa la abrumadora mayoría de los 5.000.000 de puestos de trabajo que este modelo ha creado. Creo que las molestias originadas por las restricciones a las importaciones (licencias no automáticas y otras) son mínimas respecto del bienestar de esa enorme masa de obreros y sus familias. De liberalizarse, por mínimamente que fuera, las importaciones empezaríamos a ver ollas populares y saqueos como hace 10 años. Esto se debe a la riqueza acumulada en nuestro pueblo y a la pobreza en otros lugares.

d) Reclamos atendibles

En relación con el sistema de salud comparto la preocupación pero quiero hacer un par de salvedades. En primer lugar, el subsistema de salud pública argentino es el mejor de latinoameríca (soy bioquímico y especialista en gestión pública y trabajé 13 años en la salud pública, en diversos niveles de intervención, así que algo sé del tema). No obstante, debería mejorarse y algo se ha logrado en estos años. Un elemento importante es el Plan Nacer (hoy llamado Programa SUMAR) que configura un importante esfuerzo por mejorar el subsistema. El subsistema de salud pública en argentina tiene el problema de que se rige por el modelo médico hegemónico y de allí se deriva la principal desviación: Por más que se inyecten fondos en el subsistema, terminan desviándose a los negocios privados de los médicos y el subsistema público sigue casi igual que siempre. Para corregir esto se produce la innovación NACER-SUMAR que busca asignar recursos en base a las acciones reales ern salud y a los resultados obtenidos en los indicadores

La inflación es un tema muy complicado, a ver: Ya en el año 1986 difundimos un artículo con la agrupación FUNAP en mi facultad, en donde alertábamos respecto de la escasa importancia de la inflación y del peligro que representaba configurarla como el peor mal a abordar. Ésta es un síntoma, simplemente y es inevitable cierta inflación en una economía que crece a tasas tan altas como la Argentina y con un crecimiento basado en el impulso al mercado interno. Si se dedicaran ingentes esfuerzos y fondos a frenar la inflación, podría hacerse (esto es lo que piden los que quieren “enfriar la economía”). Pero, cuidado, enfriar la economía implica FRENAR el desarrollo, la producción y el empleo. Nuevamente aumentaría peligrosamente la tasa de desempleo y empezaría a haber hambre y sangre en nuestras calles.

Respecto del transporte urbano, sí, ahí tienen razón. El transporte urbano (que es un problema particularmente agudo en la ciudad de Buenos Aires) en argentina es deficitario. Ahora, es un problema estructural y de larga data. Si conocen una forma de solucionarlo, avisen. Respecto, específicamente, de los ferrocarriles ya he escrito tanto pero tanto sobre el tema que ya estoy cansado. Mejorar el subsistema ferroviario nos va a costar un huevo y la mitad del otro, tal vez 20 años ininterrumpidos de esfuerzo, pero vale la pena. Algo bueno: Está tan por el piso el subsistema que es fácil producir aunque sea una mejora mínima.

En lo que hace al impuesto (mal llamado) a las ganancias, hay cierta razón. Este año el mínimo no imponible no se ha actualizado lo que representa una injusticia. Debiera actualizarse automáticamente en marzo o abril de acuerdo al promedio de los aumentos logrados por los distintos gremios. El resto del impuesto está bien, salvo el nombre, porque lo que graba no son las ganancias sino el ingreso por sobre el nivel de subsistencia. Yo sé en carne propia que el límite está bastante bien puesto. Debería, eso sí, hacerse más progresivo, grabando más fuertemente a los que más ganan. Pero eso, a los caceroleros no les haría mucha gracias que digamos, la verdad.

Lo de la inseguridad, que por algo lo dejé para lo último, es lo más difícil. La seguridad en Argentina es una de las mejores de todo el continente americano, sólo menor que la de Canadá, Chile y Estados Unidos. No obstante, es preocupante y no me explico cómo no se la puede mejorar. Bueno, en realidad, es evidente que gran parte de la inseguridad se explica, paradójicamente, por las propias fuerzas de seguridad, habituadas a las costumbres aberrantes de la dictadura: Falta de respeto por lo científico de su trabajo, apego a las costumbres violatorias de los derechos humanos e irrespetuosas de la ciudadanía y asociación a los grupos mafiosos. Estos problemas derivan del malsano concepto de “Autogobierno policial”. Este modo de relación sociedad-fuerzas de seguridad, consiste en poner al frente de la fuerza (en todo sentido) a efectivos con capacidad de mando y apego al poder corporativo. De tal manera, las policías se autogobiernan, incluso se autonorman y mantienen las “cajas”: Fuentes de financiamiento mafioso que lucra con la protección a los circuitos delictivos. Las más famosas de las cajas del autogobierno policial son las de la prostitución, de la droga y del juego clandestino. Yendo un poco más allá, se sabe que los piratas del asfalto, boqueteros, escruchantes , mecheras y otros delincuentes tambien están en sintonía, reciben la colaboración y las “zonas liberadas” y, asimismo, tributan a alguna caja. Es manifiesto que, cuando el poder político (que muchas veces se benefició y se financió de estas mismas cajas, especialmente en el conurbano bonaerense) le pone límites en algún tema o le saca alguna “caja”, los delitos violentos se incrementan y se hacen hasta truculentos.

En fin, hay que trabajar mucho en estos 5 últimos puntos, atendibles, de los caceroleros. Pero por lo pronto les pido que eviten los insultos, el odio y las pulsiones de muerte. No nos hagan tan difícil comunicarnos, si lo que quieren es ser escuchados.




 

Esteban Cámara

martes, 18 de septiembre de 2012

Julio

En el juicio contra el aparato represivo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, sobresalió el testimonio de Jorge Julio López, albañil y ex militante montonero que fuera secuestrado y torturado en 1976 y que fuera liberado recién en 1979. Su testimonio resultó crucial para las condenas que se determinaron para el ex comisario Etchecolatz y sus secuaces, brazos ejecutores de la barbarie que bajó desde la conducción de la dictadura cívico-militar y pasó por Ramón Camps, de quien dependían directamente.
Un 18 de septiembre de 2006, mientras se juzgaban aquellas violaciones a los derechos humanos, dejó de saberse de Julio. Así, tal cual, no supieron más de él sus hijos, sus compañeros de militancia, su abogada, sus amigos. Había desaparecido por segunda vez, ya en democracia. Días después, en un claro mensaje, alguien dejó caer en su jardín el llavero de Julio López.

Sospechamos que la búsqueda no fue todo lo seria y profesional que debió ser, como el caso lo ameritaba. En aquel entonces gobernaba la provincia de Buenos Aires el ¿compañero? Felipe Solá. Claro, si la búsqueda estaba a cargo de la Policía Bonaerense, tristemente célebre, qué se podía esperar. Jorge Julio no tuvo, ni antes ni después de su secuestro, la protección indispensable que debía brindarle el estado de derecho, la justicia, la provincia y la Nación Argentina.

En la Provincia de Santa Fe, perdimos en el año 2010 a Silvia Suppo, una de las testigos del juicio contra los represores Brusa, Ramos, Aebi, etc. Fue asesinada, acuchillada en su negocio de cueros de la ciudad de Rafaela, ciudad en donde había sido secuestrada en 1977 y en donde desapareció para siempre su pareja de entonces Reynaldo Hattemer. Silvia, en 1977 fue encarcelada en la tristemente célebre GIR (en la que tuvo de compañera de detención a Ana María, mi hermana), luego de pasar por la tortura y otras vejaciones, la violación, por ejemplo. Producto de esa violación quedó embarazada y los mismos militares occidentales y cristianos la llevaron a un médico que le hizo un aborto. Todo esto está archi comprobado. Por todas estas causas, Silvia era un testigo peligrosísimo. Recuerden lo que digo siempre: Se calcula que en la zona de la ciudad de Santa Fe actuaron unos 60-70 represores, mientras que identificamos sólo a 7 u 8. Esto implica que hay decenas de ex represores ocultos y con miedo a ser descubiertos.

Volviendo al hecho de 2010, según la sospechosísima versión policial, dos jóvenes cuidacoches de esa cuadra, sin antecedentes de violencia, decidieron entrar al negocio de Silvia y acuchillarla y dejarla desangrarse para después no robar prácticamente nada. Gente que vivió en Rafaela por aquella misma época me aseguró que los perejiles eran chicos totalmente inofensivos. Lamentablemente y como no debiera sorprender a nadie, el gobierno de Hermes Binner (ese autoproclamado socialista) adhirió a la versión policial y, como lógica consecuencia, el caso está empantanado.

Volviendo al caso de Jorge Julio López acabo de leer un testimonio reciente de su abogada que denunciaba la falta de acción en la investigación.

Su testimonio de 2006 sigue vigente y será usado por la justicia en otras causas, como la que se lleva adelante respecto del represivo "Circuito Camps". Jamás olvidaremos al compañero López.

Algunas actividades para que el recuerdo de Jorge Julio López siga vigente:
*- Martes 17:30. En La Plata, marcha desde la Plaza Moreno hacia la Plaza San Martín organizada por la Multisectorial La Plata, HIJOS y Justicia Ya! Lectura del documento firmado por todas las organizaciones participantes para exigir "aparición con vida, juicio y castigo a los responsables".
*- Martes 17.30. En Capital Federal, marcha desde Congreso hacia Plaza de Mayo, organizada por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia para exigir "aparición con vida, juicio y castigo a los responsables".
*- Martes 18:30. Presentación de la pieza audiovisual “Desaparecido en Libertad (Los Hornos)”, de Jorge Caterbetti, compilador del libro “Jorge Julio López, Memoria Escrita”, en la Sala PAyS del Parque de la Memoria de la ciudad de Buenos Aires. Al término, mesa debate con el propio Caterbetti, la periodista Ana Cacopardo y Rubén López.
*- Miércoles 13:30. El Concejo Deliberante de La Plata declarará de Interés Legislativo el mencionado libro.
*- Jueves 18:00. Inauguración de la muestra “Memoria Abierta” en el Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata, en donde se presentará el libro y se exhibirán los escritos originales tenidos en cuenta en la compilación.

 

Video: fragmento de la declaración de Jorge Julio López en 2006 http://www.revolutionvideo.org/agoratv/especiales/videos/lopez/testimonio.html




Esteban Cámara

lunes, 17 de septiembre de 2012

Breves notas sobre Peronismo

Una popular canción Argentina cantaba allá por los setenta: "El que no cambia todo, no cambia nada". El sentido de esta frase, afortunadamente ya en desuso, era que si no se cambia de sistema, si no se abandona directamente el capitalismo, ningún cambio sirve. De no pasar a un régimen marxista, cualquier cosa da lo mismo, según este posicionamiento. Básicamente, en aquellos años pareciera ser más bien una chicana al peronismo de izquierda proveniente de grupos más de izquierda.

Coincido en parte: Hay cierto reformismo burgués que busca cambiar sólo aquello que no vaya a afectar el equilibrio de poderes entre las clases sociales. Se cambian planes de estudio, sentidos de calles, los trámites que se hacían en una oficina se pasan a hacer en otra, los edificios públicos se pintan de otros colores, se cambian de lugar los muebles (o los muebles mismos) y muchos otros etcétera.

Pero hagamos algo de historia: En los años '40, la clase trabajadora argentina se encuentra casi sin derechos laborales, con escasez de escuelas para la formación de los niños y la necesidad de hacerlos trabajar ante la dificultad de solventar la economía de la familia misma, viviendo en barrios precarios, sin atención de salud, con salarios paupérrimos y, en la práctica, sin derechos políticos y gremiales. En el primero de los casos, luego de la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912 de voto "universal" (pero sólo masculino), secreto y obligatorio, el poder oligárquico había encontrado la fórmula para vulnerarlo: Golpes de estado militares (1930 en adelante) y fraude "patriótico". De esta forma, quedaban excluídos de la vida política amplios sectores y el contubernio político garantizaba la supremacía de la oligarquía en una "alternancia" de gobiernos iguales, del mismo sentido pero con diferentes nombres. El proletariado, la clase trabajadora, estaba excluida, no era un sujeto político. A su vez, desde lo gremial, a la afiliación y participación gremial se le oponía innumerables trabas desde las empresas y desde el poder político-policial. Esos sindicatos, anarquistas y socialistas, que muchas veces suplían al estado al darle educación a los trabajadores y sus hijos, tenían una incidencia intersticial, mínima y estaban expuestos a la represión policial y militar ante cualquier amenaza del estado burgués. Me acabo de dar cuenta de que esta situación es a su vez el paradigma de la Argentina Granero del Mundo, el paraíso del Centenario que todavía citan los partidos y personas de la derecha. Mientras las mayorías estaban en la miseria, una minoría vivía una fiesta. Había quien llevaba la vaca en el viaje por barco a Europa, para no extrañar el particular sabor de su leche.


En esa situación, a mediados de la década del '40 aparece un militar a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión, Juan Domingo Perón. Comienza a acercarse a políticos del Laborismo argentino y a sindicalistas y se producen a su instancia cambios normativos inclusivos en la situación de los trabajadores. Por ese entonces el país vivía una incipiente industrialización debido a la II guerra mundial por la que forzosamente debía reemplazar bienes industriales. Debido a la necesidad de mano de obra que conllevaba esa industrialización, se produjo una fuerte inmigración interna hacia Buenos Aires y su conurbano. 


Ante aquella política socializante abordada por Perón, en el seno del gobierno del GOU (Militares de composición ideológica mixta, con sectores atípicos que tomaron el poder en 1943), los sectores más reaccionarios presionan, consiguen el alejamiente e incluso se encarcela a Perón. En ese marco y tras una fuerte manifestación de los trabajadores (llamados descamisados o cabecitas negras y que estaba compuesto mayoritariamente de migrantes internos recientes) el 17 de octubre de 1945 se consigue la liberación de Perón y se fragua así un movimiento policlasista integrado por trabajadores, sindicalistas, laboristas, socialistas, anarquistas y militares nacionalistas. El gobierno militar, agotado, llama a elecciones en donde, como lógica consecuencia, es electo Juan Domingo Perón.

Su gobierno se enmarca en lo económico en el New Deal, con un fuerte impulso estatal de la economía a través de la obra pública (obras viales, viviendas, escuelas) y la industrialización por sustitución de importaciones (modelo ISI). Se construyeron y entregaron millones de viviendas para las familias de escasos recursos y la construcción de escuelas y la incorporación de sectores en la escolarización (incluyendo la provisión de útiles y materiales escolares) alcanzó un record que tardaría décadas en superarse. Se crearon muchísimas Universidades, en particular Tecnológicas con régimen de cursado vespertino-nocturno para que pudieran acudir los obreros. Todos los niveles de enseñanza en Argentina, hasta el día de hoy, tienen la posibilidad de ser gratuitos. La salud pública se potencia con la gestión de un sanitarista estrella como Miguel Carrillo, quien impulsa fuertemente los laboratorios públicos de producción farmacéutica. 

No menos simbólica fue la nacionalización de los ferrocarriles y astilleros.

Como consecuencia de las políticas de industrialización se promovió la aparición de un nuevo tipo de empresariado o burguesía nacional, propósito nunca logrado del todo. Pero, aún así, el peronismo conforma un movimiento policlasista.

Desde lo normativo, se incorporan innumerables leyes de protección de los trabajadores y se impulsa la participación gremial, realzando el rol de los sindicatos. Es de particular importancia, desde lo simbólico y más allá, el otorgamiento del voto femenino y la sanción de la constitución de 1949.

Estas políticas, sumadas, significan la incorporación de la postergada masa trabajadora, humilde, proletaria a la vida social, política, cultural y económica del país.

Nuevamente, en el siglo XXI luego de dictaduras militares, traiciones, reformismo vacuo y shocks de neoliberalismo, llega un Peronismo refortalecido para volver a aquella senda y agregarle la incorporación de las protecciones de las minorías y la sensibilidad de género. Se sancionan las leyes de matrimonio igualitario, identidad de género, entre otras normativas inclusivas y de respeto por las minorías.


No menos importante, Argentina es tal vez el único país que castigó a los culpables de las violaciones de derechos humanos de sus dictaduras, dificultando nuevos excesos futuros y marcando una senda de avanzada en todo el mundo.



Ahora bien, aún sin cambiar de raíz el sistema, sacar a toda una clase social de la sumersión más absoluta, darle entidad política, instaurar derechos sociales, laborales, humanos, económicos, de vivienda, de educación y otros, provocando un verdadero cambio cultural ¿puede considerarse sólo reformismo?




Esteban Cámara

domingo, 16 de septiembre de 2012

Lápices de ceniza, tinta de sangre


16 de septiembre

Me cuesta mucho escribir sobre este tema. Ni se imaginan. No, más bien voy a escribir sobre mis compañeros, no de agrupación, sino de sueños. Ellos eran estudiantes secundarios igual que yo, tres habían nacido el mismo año que yo, y el mayor de los restantes apenas dos años antes. Casi todos cursaban el mismo año que yo de la escuela.  Eran todos de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios, Peronismo de Tendencia Revolucionaria), por la cual yo había pasado fugazmente en 1973 para terminar en el Frente de Izquierda Popular de Abelardo Ramos. Seguramente los resabios de una cultura familiar gorila hicieron que no me sintiera cómodo en una agrupación peronista, unida a la desconfianza instintiva que me provocaba, tan tempranamente, el foquismo.

En total la dictadura detuvo o asesinó a unos 250 adolescentes de entre 13 y 18 años. Yo fui seguido por agentes de la dictadura durante meses, pero por alguna razón, seguramente fundada en el esfuerzo de mi hermana Ana María por desvincularme de la militancia en su tortura, ante las insistentes preguntas de los represores, no fui detenido.

Con la mira puesta en los participantes de la campaña por la obtención del medio boleto estudiantil, conseguido en 1975 y suspendido por los militares el año siguiente, la dictadura puso en marcha el aparato represivo en septiembre de 1976 para, por objetivo secundario, disciplinar a los que pensábamos diferente y disuadir o reprimir cualquier foco de resistencia ideológica o armada. "Casualmente", otro 16 de septiembre, en 1955 había empezado el golpe militar contra el gobierno de Juan Perón.

 

A 500 kilómetros al noroeste de la ciudad de La Plata y por los años 73 - 75 estuvimos en las mismas marchas, pintamos pancartas casi iguales, colgamos banderas...

En ese marco, fuerzas de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, a cargo del carnicero "General" Camps, detuvieron a Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel A. Racero, Horacio Ungaro, Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti. Fueron llevados a diversos campos de detención ilegal y torturados. Los seis primeros de la lista jamás volvieron a ser vistos con vida.

 Imagen tomada de http://ar.fotolog.com/hijos_capital/17500612/

Un comunicado oficial de la Policía Bonaerense denominó el operativo con ese mismo nombre, "La noche de los lápices".

Nunca pude ver la película homónima, tampoco hasta el día de hoy había podido investigar o escribir sobre el tema. 


Esas muertes de hace treinta y tantos años pudieron ser la mía.






Esteban Cámara