jueves, 16 de marzo de 2017

Defensa de lo público

Antes que nada quiero pedir disculpas, tal vez sea un día en el que estoy particularmente nulo. Yo sé que lo que voy a escribir es políticamente muy incorrecto. No, peor aún: es totalmente antipolítico. Pero no puedo dejar de notar que muchos docentes se acordaron de defender la educación pública recién ahora que les bajaron los sueldos.
Porque cuando había un gobierno que triplicó el presupuesto de educación lo resistieron histéricamente: le exigieron 35% de aumento con una inflación del 25% (Baradel, ¿te acordás?). Bueno, el karma es una perra: ¡hoy te dan 18% de aumento con una inflación de 42!
Porque son los mismos docentes que le hicieron la guerra a un gobierno que le aumentó tanto los sueldos que algunos terminaron pagando impuesto a las ganancias. Claro, ellos se pasaron por el culo el aumento y protestaron por el impuesto. ¿Y de dónde te creés que sale tu sueldo si no de los impuestos? Sé que no todos los docentes llegaron a pagar impuesto a las ganancias, pero también vi que la mayoría se basó en ese supuesto para oponerse acérrimamente al gobierno anterior, aún cuando sean de los que hoy no tengan ni para prender el aire acondicionado con 45º de temperatura.
La educación pública se defiende a través de los sueldos docentes, es cierto, pero también defendiendo a los gobiernos que fortalecen lo público y sabiendo NO VOTAR por la oligarquía. ¿O te creíste que votando a los oligarcas te convertías en uno de ellos? Ja ja. Ah, cierto, te habían prometido que no ibas a pagar impuesto a las ganancias. Y bueno, a eso lo están cumpliendo. No llegarás a sobrepasar la línea de pobreza, pero no vas a pagar ese odioso impuesto que la yegua te hizo pagar.
Me consta que no todos los docentes votaron a Macri. En mi familia y entorno hay toneladas de personas conscientes de su clase. Pero sí sé que la mayoría de ese colectivo lo hizo.
¿Cómo lo sé? Porque leo comentarios de diarios y redes sociales, porque me meto, investigo en lugares que no me gustan como un deber militante de escuchar al otro. Porque escucho lo que dicen los docentes de mis hijos. Porque los mismos docentes de mi entorno lo dicen. Porque los escasos maestros de mi amistad que son pobres pero derechosos hablaban con el convencimiento de quien sabe que encarna la posición de la mayoría de sus compañeros.
Se lucha por la educación pública fortaleciendo gobiernos que defienden a lo público, marchando, militando, luchando, laburando bien y creando VALOR PÚBLICO. Y también criticando y pidiendo correcciones a los errores. Pero, por sobre todas las cosas hay una pequeña rendija en donde no hay que equivocarse: esa en donde metés un sobre con un voto adentro.
Por último: todos los trabajadores, sean o no docentes, se merecen un salario digno.
Suerte, nos vemos en las marchas en defensa de lo público, del pueblo. Bah, espero verte esta vez.



Esteban Cámara
Santa Fe, marzo de 2017

1 comentario:

  1. Post scriptum duo: hace poco un reconocidísimo actor argentino, tal vez el epítome del buen burgués, dijo: "Vamos a tener un país serio cuando los maestros ganen lo que deben ganar". No, señor, vamos a tener un país serio cuando todo trabajador gane un sueldo digno. Cuando los basurer@, los administrativ@s, los diputad@s, los emplead@s doméstic@s, los maestr@s, los metalúrgic@s, etc, tengan ingresos que les permitan vivir con dignidad. La propia idea de los maestros separados del resto de los trabajadores, como si fueran unas especies de sujetos mágicos, es profundamente reaccionaria. Los docentes no tienen por qué desmarcarse de lo que significa cualquier otro laburante.

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